A un niño basta con decirle que dos personas se quieren. Los niños no suelen nacer con los temores que tienen los adultos. Son estos quienes se lo contagian. La única forma en que los niños se confundan es que nadie les sepa explicar algo bien o lo haga con temores y prejuicios. Hablar de la homosexualidad es como hablar de sexo en general: si se hace naturalmente y sin temores no hay nada que temer. Si, por el contrario, se hace con susurros, risas o caras serias, la impresión no va a ser buena. Si lo que temes es que un niño se vuelva homosexual, respira. No lo hará. Nadie se ''vuelve'' homosexual. Puedes conversar con todos los gays, lesbianas y trans que conozcas (y si no conoces, atrévete a conocerlos, no muerden). Hablarle a un niño del tema no lo hará homosexual. Por el contrario, si el niño ya lo es, hablarle naturalmente del tema le evitará una vida de sufrimientos a causa de sentirse injustamente raro o enfermo. Y lo que podemos hacer con un niño es dañar...
Comentarios
Publicar un comentario